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Boletín N° 4 -  Junio de 2004

cees

Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos

estrategiasuramericana@yahoo.com.ar

fax (5411) 4383-1862

Venezuela 1877 (1096)

Buenos Aires- Argentina

Hacia una nueva estrategia suramericana

 

PRESENTACIÓN DEL CEES

Inauguramos el servicio de boletines del Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos (CEES) con el objetivo de enriquecer un nuevo espacio político en la compleja realidad del subcontinente. Realidad que se conforma no sólo por lo que es, sino también por lo que puede ser. Es nuestra intención, entonces, trabajar tanto sobre lo que está en acto como lo que está en potencia, utilizando una metodología histórico-fenomenológica en el primer aspecto y una hermenéutico-prospectiva en el segundo; siempre a través de un abordaje interdisciplinario que permita atender la variedad de registros que constituyen la realidad suramericana.

         Nos embarcamos en este proyecto un grupo de personas que desarrollamos distintos quehaceres -políticos, sindicalistas, profesionales, investigadores, profesores- que tanto desde diferentes disciplinas -historia, economía, literatura, politología, sociología, filosofía- como desde nuestras prácticas político-sociales cotidianas, accedemos al fenómeno geoestratégico y geopolítico suramericano.

         Ideológicamente nos inscribimos dentro del ideario de Patria Grande de nuestros próceres de la Independencia y en la corriente de pensamiento no–conformista que cuestiona tanto al pensamiento único como a lo políticamente correcto.

         Integramos el núcleo fundador del CEES: Helio Jaguaribe, Luiz Moniz Bandeira, Hugo Moyano, Julio Piumato, Juan Manuel Palacios, Gerónimo Venegas, Domingo José Moreyra, Juanqui Moreyra, Juan C. Murgos, Juan Manuel Loimil, Héctor Recalde, Alberto Buela, Horacio Cagni, Julio Fernández Baraibar, Carlos Antonio Fernández, Jorge Dall´Aglio, Carlos A. Pereyra Mele.

         Dejamos, por este medio, abierta la invitación a todos aquellos que deseen participar de esta aventura: La conformación de un pensamiento estratégico genuinamente americano.

 “El Progresismo es una formación ideológica funcional a los intereses económicos del capital financiero usurario. En nuestro país se constituye en un obstáculo en el proceso de formación de una fuerza social y política de carácter nacional y popular. Su discurso anida en distintas capas y fracciones sociales bajo diferentes ropajes que será necesario ir desentrañando para recuperar el camino de la vinculación entre el verdadero pensamiento crítico y la soberanía nacional.”

Tema central: “Violencia y crisis en la seguridad”

Este eje temático abarca una serie mucho mayor de sub-temas y puede por lo tanto ser enunciado de diversas maneras, siendo todas ellas igualmente válidas.

El CEES es este boletín Nro. 4, pretende realizar un aporte para el tratamiento y para la solución al problema de la denominada “crisis en la seguridad” que ha cobrado un nuevo impulso en estos últimos tiempos en el debate nacional a raíz del caso Axel Blumberg.

Por otra parte, subyace por debajo de este análisis de la “cuestión de la inseguridad” una temática que trasciende la mera visión coyuntural. Esta temática refiere a  la “Violencia” que se expresa en nuestra sociedad desde el plano social, económico, cultural, institucional y político-estratégico}

 

 

 

Indice:

  • Núcleo del CEES

  1. Alberto Buela: Palindromía y Seguridad

  2. Horacio Cagni: La violencia Vicaria

  3. Carlos “Chino” Fernández: La crisis en la seguridad y la reforma política

  4. Julio Juan Piumato: La dignidad de los Judiciales y el flautista de Hamelin

  5. La construcción político estratégica de la crisis de la Inseguridad
    Invitado: Walter Formento  (Director Ciepe)

 

 

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Palindromía y Seguridad

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                                                         Alberto Buela

CEES

 

La palindromía es el arte de poder construir frases que se pueden leer igual en sentido inverso, o sea, que pueden leerse igual de izquierda a derecha o viceversa. Un ejemplo clásico es: anilina dábale arroz a la zorra el abad. Un gran cultor de esta disciplina fue el emperador de Bizancio León VI que se jactaba ser el mejor de su tiempo. En nuestro país un eximio palíndromo fue el centenario escritor Juan Filloy.

Con el tema de la seguridad pasa lo mismo, hay que saberla leer desde la víctima y desde el victimario. Así, desde la óptica de la víctima se aumentan las penas y los castigos y desde la del delincuente se buscan aligerar. El ejemplo clásico es la ley del dos por uno.

El historiador Eduardo Rosa distingue acertadamente entre seguridad pasiva que involucra toda la contención del delito y la activa que consiste en introducirse en el campo del delincuente y cambiar las condiciones socio-culturales que lo producen.

La sociedad argentina explotó el jueves pasado cuando un ciudadano, J.C. Blumberg, congregó 150.000 personas ante el Congreso de la Nación. Claro está, él congregó a gran parte de las víctimas de la violencia y de la inseguridad. Su hijo, raptado y asesinado, fue motivo más que suficiente.

Los diputados en una semana aumentaron las penas y castigos para los delincuentes. El gobernador de la provincia de Buenos Aires, cambió su ministro de seguridad y pidió más dinero para más policías. Pero todo esto forma parte de la frase de ida del palíndromo que es la seguridad, hay que ver si se puede leer de vuelta.

Un filósofo diría, que se pene con prisión la tenencia de armas es condición necesaria para prevenir el delito, pero no condición suficiente. Para ello se necesitan otras cosas, y lo primordial es rescatar al delincuente de las condiciones que lo generaron.

Esto último supone cambiar las condiciones socio-económicas-culturales que dieron lugar al delincuente, lo que exige nuevas condiciones sociales, vgr. crear viviendas, nuevas condiciones económicas, vgr. crear trabajo y nuevas condiciones culturales, vgr. reeducar al delincuente.

Ahora bien, en Argentina un país en la pendiente de la decadencia, en todos sus ámbitos, ¿es posible, es viable esta propuesta?. ¿ No será acaso, que como un nuevo iluminismo queremos tapar el sol con un arnero?.

Según los datos del Ministerio de Seguridad y Justicia en Marzo de 2004  se produjeron en el ámbito exclusivo de la ciudad de Buenos Aires, 1780 delitos por día y sólo 539 fueron denunciados. Y sobre 200 delincuentes detenidos sólo 1 va preso.

Esto nos está diciendo a las claras que la más adecuada, elaborada y justa propuesta teórica sobre la seguridad que realicemos se va a dar de bruces con la durísima realidad que nos ofrece un “impulso de resistencia” como gustaba decir Max Scheler, diciéndonos: “esto es así y no de otra manera”.

Esta durísma realidad para ser modificada necesita un cambio in totum del cuerpo jurídico penal y del sistema carcelario. Necesita de una nueva policía con una nueva formación. Necesita de nuevos políticos y dirigentes sociales que privilegien la verdad. Necesita de nuevos educadores que inculquen los valores patrios.

¿Es esto posible?

Sólo sí y a condición que el poder político fuera poder en la Argentina y estuviera decidido a cambiar esta “durísima realidad”.

Pero si el poder político es vicario, no soberano, sólo la capacidad de algunos lobbys cuando se sientan afectados, cambiarán “alguito” como dijera el santiagueño. Así sucedió con el sufrido Blumberg y su hijo de los ojos azules.

¿Y por qué utilizamos una reductio ad unum y terminamos con que la causa es la falta de voluntad y vocación por parte del poder político de modificar esta “durísima realidad”? Porque el poder político si es tal, es arquitectónico de la sociedad, y sino no lo es. Es sólo un poder suplente para uso de los diferentes grupos de presión.

Todo indica que estamos bajo una veloz medida gatopardista por parte de la dirigencia política, intentando cambiar algo para que....nada cambie.

 

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La Violencia Vicaria

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 Horacio Cagni

CEES

 

La crisis de seguridad por la que atraviesa la Argentina, particularmente el conurbano bonaerense, pone sobre el tapete la validez del propio Estado nacional para salvaguardar la vida y protección de sus ciudadanos -el fundamento primero de su legitimidad- y coloca a las fuerzas de seguridad, en especial a la policía bonaerense pero también a ciertas fuerzas provinciales y a la misma federal- bajo un cono de sombra que redunda en la desconfianza de los ciudadanos y en una mayor desvalorización del aparato gubernamental. El caso Blumberg, que movilizó a la población urbana capitalina más que cualquier convocatoria política, es sintomático del alcance de esta situación, que obligó al poder judicial a una revisión del mecanismo jurídico de leyes y sanciones.

Pero esta violencia contenida en los cotidianos robos, asesinatos y violaciones no sólo se traduce en el delito. La violencia desborda, está presente en todos los aspectos de la vida, desde la actitud del chofer de ómnibus hasta la atención de un cliente en un negocio. Y viene de bastante atrás. Los graves incidentes registrados en las canchas de fútbol argentinas en los últimos años, que aún continúa -colofón de un proceso largamente anunciado-, protagonizados por los peores elementos de las hinchadas de varios clubes de fútbol muy populares, obligaron al gobierno, en su momento, a impulsar una reforma legal que incluya penas más duras para los transgresores. Se propuso la nueva figura de “homicidio por odio deportivo”, con pena de reclusión perpetua, la máxima en nuestro país, complementada por el aumento de las penalidades por portación de armas e incitación a la violencia. El proyecto no sabemos cómo terminó, pero es el antecedente del endurecimiento de las leyes penales.

Ahora bien, cabe preguntarse qué se oculta detrás de semejante violencia homicida, además de medir los posibles alcances de las nuevas sanciones, así como la factibilidad de su éxito para disminuir o extirpar la criminalidad en la calle, los barrios y los estadios. Cuando el anterior gobierno consideró que no había que prohibir el fútbol  -“no es conveniente parar la pelota”-, sino aumentar las penalidades, la Comisión de Deportes advirtió que ello no resuelve el problema.

 

Circo sin pan

A lo largo de la historia de la humanidad, el deporte ha obrado de catarsis para las tensiones y los problemas de los pueblos. En la plenitud de la cultura clásica, la competencia deportiva tenía un carácter casi religioso; particularmente la lucha y las carreras tenían un alto contenido ritual. En la declinación de dicha civilización, el juego se volvió cada vez más violento y profano. El mayor ejemplo es el circo romano y los combates de gladiadores. Una sociedad que había perdido sus virtudes y su centro, hundida en la molicie del tedio de vida, proyectaba sus peores instintos viendo cómo rodaban cabezas de luchadores o los leones despedazaban a los cristianos. Esta sociedad decadente era mimada por los gobernantes imperiales, y el gran Juvenal lo sintetizó con aquella célebre frase: panem et circensis.

Desde entonces, política, pan y circo anduvieron de la mano. Conformaron una ecuación: la política (los políticos) iba bien si existían convenientes dosis de las dos partes integrantes. A más pan menos circo, menos pan, más circo. No importa qué sistema político exista, autocrático o democrático, necesita imperiosamente del circo, sobre todo cuando escasea el pan.

El mundial de fútbol de 1978 será siempre recordado como el gran esfuerzo de la dictadura procesista para presentarse al mundo como un país normal y feliz, derecho y humano. Pero las democracias sucesivas, hoy más que nunca, siguieron necesitando del circo, y el gran protagonista local y mundial es el fútbol, que ha desplazado prácticamente a todo otro deporte. No se puede parar la pelota, particularmente porque además de una válvula de escape de las tensiones sociales mueve millones y millones.

El estadio es el único escenario que presenta un juego agonal en una era donde ya las naciones no guerrean entre sí. La línea amigo-enemigo pasa a través de la rivalidad de los grandes equipos de fútbol; los colores del club amado son los pendones de batalla, las canchas la patria, los mejores jugadores sus héroes. Los campeonatos mundiales constituyen la única oportunidad de mostrar unidad nacional y exaltación patriótica. El fútbol canaliza la agresividad innata en el hombre: al igual que la televisión violenta, reemplaza al circo romano y ahorra vidas. Hasta que ya no es suficiente para sustituir tanta violencia larvada.

 

Violencia sustituta

El término “vicario” significa sustituto, reemplazante. Existe el vicario de Cristo, el Papa, el amor vicario, que sustituye al amor formal, etc. Y existe una violencia vicaria, la que sustituye a la violencia generalizada y a duras penas reprimida y contenida en una sociedad sin valores, sin rumbo, resentida, desilusionada como suma de individuos y como colectivo. Frustrada, además, por el ideal de grandeza de un país que jamás lo alcanzó, y expoliada por las mafias financieras internacionales y vernáculas.

Quizá la herencia más grave del neoliberalismo haya sido la quiebra de la solidaridad, una virtud destacada de nuestra sociedad. El secuestro seguido de tortura, mutilación, muerte violenta, signa un estado de cosas antes impensado, que  trasciende la carencia, el hambre y la miseria al que las políticas liberales han conducido al país. Se trata de la desvalorización de la vida, del “sálvese quien pueda”, de la ausencia del prójimo, del compatriota como tal, reducido a un objeto de despojo sin otro valor, que obliga a un replanteo profundo acerca del destino de nuestra nación.

La política misma termina por aceptar semejante estado de cosas como algo natural, sucumbiendo al nihilismo, al circo y la farándula, acentuados por los medios de difusión masiva, que sólo piensan en vender más. Entonces, en un Estado en retirada, la violencia difusa y aparentemente banal de la criminalidad en las calles -la muerte del otro, del prójimo “porque sí”, más allá de la agresión y el despojo-, se extiende a las canchas de fútbol y termina inficionando la vida cotidiana.

Ya no basta el torneo, no es suficiente la ovación al vencedor y el silbido al vencido, sino que se exigen sacrificios humanos. El trabajador que retorna a su casa no es un par, sino mero objeto de la desquiciada violencia vicaria. El pacífico espectador, que participa de la justa deportiva en su doble condición de fiesta y catarsis, es desplazado por la violencia criminal del barrabrava, que sólo pide sangre. Y mientras calles y rutas remedan la insecuritas medieval, pero sin grandeza, los estadios se parecen, cada vez más, al Coliseo.

 

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“Crisis en la seguridad” y  “Reforma política”

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Carlos “Chino” Fernández

CEES

A raíz de la movilización de una cantidad de población importante en distintas ciudades del país para pedir por una mayor seguridad..........[1]

Este acontecimiento implicó el desfile de grandes sectores de la población argentina pertenecientes fundamentalmente a las capas medias urbanas de diferentes ciudades del país. Si bien el acontecimiento cobró cierta relevancia, no puede ser considerado estrictamente hablando un “hecho social” surgido espontáneamente de las entrañas de la sociedad, ya que fue concebido, promovido, orquestado y conducido  por ciertos intereses económicos y políticos a través del uso discrecional de los medios masivos de comunicación (MMC)[2].

Sobre la base real del asesinato del joven Blumberg, estos intereses económicos y políticos potencian el hecho de violencia con los fines de generar a través del miedo, condiciones de golpe de estado y así torcer a su favor la relación de fuerzas políticas que les resulta desfavorable desde finales del 2001.[3]

Estos sectores que han perdido poder político-aunque no económico- identificados con el modelo denominado Neoliberal  se han retirado de gran parte de la administración del gobierno central, aunque mantienen bajo su control ciertos resortes de decisión dentro y fuera del aparato estatal. Como parte de la tarea de socavar las bases de “lo nuevo” que comienza a instituirse aprovechan los acontecimientos violentos que se producen en el ámbito de la sociedad para diseñar-sobre esta situación- un dispositivo mediático-ideológico a los fines generar el caos y la confusión y así conducir la opinión pública en dirección a sus propios intereses. De ahí en más la presión toma forma de ante-proyectos y proyectos para inducir modificaciones en el sistema político electoral; en la organización del  sistema de los partidos políticos; en el poder judicial, etc.

Al mismo tiempo las criticas van especialmente dirigidas y localizadas territorialmente hacia el conurbano bonaerense, que concentra no solamente la cuestión social más dramática, sino que es al mismo tiempo –y de ahí lo más importante- el nudo central del poder territorial industrial y productivo y por lo tanto, político de la Argentina.[4]

Una vez lanzado este dispositivo se constituye en  un mecanismo y en un instrumento de construcción de hegemonía que, con independencia de las disputas  entre izquierdas estériles y derechas extemporáneas,  logra polarizar con simples dicotomías el debate en la sociedad argentina. La discusión sigue entonces en otros medios de comunicación, en los establecimientos educativos, en los lugares públicos más concurridos, en los lugares de recreación barrial, etc; dejándose así de lado y diluyéndose la búsqueda de las verdaderas causas de la situación en cuestión, y de los efectos reales buscados más allá de los motivos inmediatos y legítimos que existen al ser víctimas de acciones de violencia.

De ahí que las  posturas políticas vulgarmente llamadas de derecha o de posiciones denominadas de izquierda, ambas quedan entrampadas en falsas antinomias constituyendo en sí un bloque histórico, es decir; que ambas posturas son funcionales y responden así a la misma lógica de engaño y confusión.

Lógica que obstaculiza la observación de las razones estratégicas de la situación que se define como “Crisis en la seguridad”, y de los fundamentos tácticos que explican los fines de la implementación de estos dispositivos que portan en su seno un potencial intento de “golpe de estado”.

“Unos responden desde el discurso y desde la elaboración de leyes más severas, otros desde posturas garantistas y humanitarias”.

El contexto delictivo general actual que potenció la seguidilla de marchas de una parte de la población en pos de una mayor  seguridad justifica en parte el momento elegido para producir con sesgo intencional la llamada “crisis en la seguridad”.[5]

De  hecho los delitos se incrementaron y se  agravaron, comprometiendo no solo al ejecutor del delito, sino a otros protagonistas sociales y políticos[6], al mismo tiempo que el tipo de delito se fue modificando según las condiciones sociales generales[7]

 

El sujeto caracterizado como “delincuente”:

El perfil del sujeto protagonista de los acontecimientos de violencia social se ha modificado también a lo largo de estas décadas. En la actualidad son mucho más jóvenes que etapas históricas anteriores (la media  es de 23 años/ entre 18 y 25), de sexo masculino, soltero cuya formación escolar básica alcanza a la  primaria completa. Su capacitación laboral es muy baja o nula.

Lo más llamativo son los cambios en los códigos de comportamiento que tienen las personas que delinquen y los códigos de convivencia que desarrollan en la vida carcelaria. En ambas situaciones se percibe un cambio significativo en relación a otros momentos. Lo distintivo a los cambios en estos códigos de comportamiento pasa por el carácter cada vez más endebles e inestables de los mismos.

Es llamativo el aumento de la violencia de los jóvenes de entre 15 y 18 años que delinquen sobre un contexto general de 1 200 000 de jóvenes de 15 a 30 años que en nuestro país viven en la indigencia

En la Provincia de Buenos Aires en el año 2002 la población de jóvenes detenidos en Institutos ascendía a más de 15 000.[8]

Por otra parte y para observar el proceso desde ambos lados son también los jóvenes las víctimas de la violencia en los últimos años.

En los últimos 10 años casi se duplicó la tasa de mortalidad por homicidio de jóvenes y adolescentes. Pasó de 3,6% a 6,7%.[9]

Es de destacar en el citado Informe la relación de este incremento de la violencia tanto vista desde la víctima como del victimario con el consumo de alcohol y de drogas y el aumento de situaciones  depresivas y de incertidumbre en este segmento de la población argentina. Este espiral de violencia que ataca a los jóvenes y adolescentes es producto de  una des-estructuración del tejido de solidaridad social y de valores comunitarios, más que su vinculación con la pobreza y la indigencia.[10]

El estadio que ha alcanzado el desarrollo de la sociedad capitalista en donde manda el capital financiero especulativo, ha hecho que  nuestra sociedad haya perdido un importante tejido de contención social e institucional en desmedro de las fracciones sociales que el sistema fuera desplazando de la estructura productiva-laboral primero y de la ciudadanía después.

La ruptura de la defensa de contención social, solidaridad colectiva y de justicia social, ha dado paso a la permanencia de un conjunto de valores auto-destructivos y nocivos para la vida en sociedad.

Hemos pasado de la desocupación funcional de un sector de la clase trabajadora básicamente de origen obrero-industrial (período 1945-1975/76) a una desocupación estructural ( 1977-1990) hasta llegar a un último período en donde la desocupación estructural se ha consolidado y es acompañada de un empobrecimiento de grandes fracciones de las capas medias, y de un aumento de la subocupación(precarización laboral) ( 1991- 2004.......)

Esta última fase de la periodización histórica muestra un incremento considerable de la población descartada por el sistema que ya no puede ser reciclada como fuerza de trabajo productiva ni reeducada socialmente.

Tampoco el estado está en condiciones de llegar con la ayuda social, por tanto parece que solo está dispuesto a encerrarla, aislarla del resto, eso sí con discreción y humanamente.[11]

“Pero el hecho notable cada vez más frecuente de este fin de siglo es sin discusión posible la muy fuerte inflación de la cantidad d personas encarceladas en todas las sociedades avanzadas, debido al recurso cada vez más frecuente y rutinario a la prisión como instrumento de gestión de la inseguridad social” ( Loic Wacquant).

 

La respuesta oficial:

El Gobierno Nacional respondió ante la emergencia con un Plan Nacional de Seguridad que implica un nuevo conjunto de leyes y reformas institucionales. La orientación general de estas medidas supone la unificación de los fueros penales federales en el ámbito de la Cap. Fed; la intervención y la reformulación de las fuerzas de seguridad y penitenciarias; el agravamiento de las penas para el delito, el control por parte del estado de la venta de celulares; la participación ciudadana a través de los Foros de seguridad comunitarios; el control estatal de la seguridad privada, etc.,etc. Para la provincia de Buenos Aires el plan muestra ciertas características singulares que fueran presentadas por el gobierno bonaerense a través de su ministro de Seguridad.[12]

En lo estrictamente político……………………, comienza a desplegarse y a diferenciarse una serie de propuestas que permiten trazar un nuevo mapa de las contradicciones, tanto si miramos al interior de la alianza en función de gobierno; como si miramos la relación del gobierno central con la oposición política. No obstante este debate que se profundiza, es posible marcar algunos puntos centrales en donde confluyen las miradas: Eso sí; ¡en pos de un sistema político más transparente y sin corrupción!

*Supresión de las listas sábanas.

Se ha instalado casi sin fisuras la necesidad de eliminar las listas sábanas de los partidos políticos a la hora de la presentación de los candidatos a ocupar cargos públicos.

El problema aquí esta en caer en una des-estructuración del trabajo orgánico de los partidos políticos si pensamos que este sistema es el adecuado para el desarrollo e la democracia. La respuesta debería ser una mayor participación de la ciudadanía hacia el interior de los mismos pero comprometiéndose desde dentro y no desde afuera. De lo contrario habría que modificar directamente el sistema de representación a favor de mecanismos de incorporación directa de las nuevas expresiones sociales.

* Voto electrónico: Se dice que este mecanismo es para lograr un proceso electoral más transparente y eficiente, pero su implementación aún se ha hecho en forma parcial y los resultados todavía no han sido debidamente evaluados.

*Revisión del financiamiento de los partidos políticos y de las prácticas clientelares.

Se nos dice que esto generará una mayor transparencia y una eficaz eliminación de la corrupción.

La propuesta en realidad apunta a cortar las líneas de financiamiento en la cadena de mediaciones políticas desde los centros de decisión  hacia los territorios barriales en donde el puntero político es la mediación de los partidos políticos tradicionales, despersonalizando los aportes, debilitando las relaciones cara a cara y favoreciendo así la representación virtual de los medios de comunicación.

*Eliminación de la ley de lemas en las provincias.

El eje aquí es la crisis de las fuerzas de seguridad y su vinculación con la corrupción política.[13]

En algunas provincias la eliminación de la ley de lemas llevaría a una mayor fragmentación de la representación de los movimientos mayoritarios; que a pesar de la existencia de diferentes liderazgos dentro de un mismo partido, a través de esta modalidad -aunque no lo parezca-, contrarresta la fragmentación a través de esta suerte de ingeniería electoral que lleva al final a una mínima unidad del partido-madre.

En otras situaciones, esta modalidad electoral puede llevar a una mayor fragmentación del sistema político en general, por la gran variedad de agrupamientos electorales que obtienen la representación parlamentaria.

 

¿Cuál es aquí el Problema político y el desafío?

Para comprender y resolver la situación socio-delictiva que se ha  agravado en los últimos tiempos, es necesario diferenciar los hechos comunes de  aquellos en los  que interviene cierta “inteligencia” para producir alteraciones  y cambios en la relación de fuerzas políticas, es decir; que son concebidos intencionalmente o bien aprovechados mediáticamente una vez aparecidos.

La avanzada  mediática –a través del caso Blumberg a la cabeza- pretende invadir zonas de vieja legitimidad territorial en donde la representación barrial popular tiene su asiento y su identificación  esencialmente con el partido justicialista y las organizaciones populares.

En segundo lugar la avanzada mediática tiene por finalidad debilitar aquellas zonas que aún expresan  el estado nación: Su sistema de representación política, su estructura de seguridad y defensa, su sistema judicial, etc.

A pesar del deterioro de ciertas instancias estatales, éste no debe perder su función de garante de la seguridad a través del monopolio de la fuerza, evitando ceder estas funciones al sector privado.

Es necesario subrayar que el corazón de la vinculación entre la “crisis en la seguridad”-en tanto dispositivo mediático-  y la reforma política pasa por atacar las mediaciones políticas en que se funda el  Estado Nación desacreditando las instituciones que lo constituyen.

La solución al problema de la seguridad no pasa por desmontar el ya frágil sistema legal y de seguridad estatal, ni mucho menos que debilitando las organizaciones de los partidos políticos populares en su asiento territorial-barrial.

La solución pasa por desarrollar un modelo de desarrollo de inclusión productiva y social para la población que se encuentra excluida, ya que parecería ser que lo único en lo que estamos preocupados es por el nivel de rigurosidad que debe tener nuestro sistema estatal de encierro para una parte de la población argentina que es,  por lo social y generacional una suerte de nietos descartables de aquella vieja y casi olvidada clase obrera argentina.

 

 

 

 

 

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[1] Nota: La concentración más importante se dio en el ámbito de la Capital Federal frente al Congreso Nacional ( Según el Clarín del 2 de abril de 2004 se movilizaron alrededor de 150 000 en la Cap. Fed. ( El caso Blumberg)

[2] Nota: Nos referimos principalmente a  Radio 10, Canal 9, Imbofae,  Ambito Financiero

[3] Nota: Para un estudio pormenorizado del proceso de construcción mediática de un hecho social ver el trabajo de CIPES, del presente Boletín

[4] Nota : Desde abril/mayo de 2003, la alianza del estado productivo está representada en el acuerdo entre la línea del PJ Bonaerense, restos de la UCR Alfonsinista-nacionalista y el denominado Kirchnerismo una suerte de expresión izquierdista dentro del Movimiento Nacional Justicialista que ha estado sumando voluntades por fuera de éste.

[5] Nota: En el año 1982 se habían producido en todo el país poco más de 300 000 delitos, hasta llegar al año 2002 con alrededor de 1 300 000[5]. No obstante haberse cuadruplicado el delito se redujo a la mitad las sentencias correspondientes.

A partir de 1998, se agravaron a si mismo las penal para los detenidos.

Durante ese período la población carcelaria se duplicó:

1982: 22 651 internos

2002: 44 969 internos

[6] Nota: Nos referimos aquí a la connivencia evidenciada en algunas situaciones delictivas entre personal policial, referentes políticos distritales, miembros del poder judicial, etc

[7] Nota: Ver una tipificación del delito con criterio estratégico en el art. del Lic. Formento/CIPES en este Boletín

[8] La Nación: 14 /Abril/2002

[9]  La Nación 30/01/04: síntesis del Informe elaborado por la Academia Nacional de Medicina sobre muertes violentas

[10] Nota: En el mudo murieron en el año 2 000;  1 600 000 personas  por situaciones de violencia, Nación 30/01/04

[11] Nota: El año pasado en la Pcia de Bs. As. Las obras públicas más importantes no fueron ni en el rubro de energía ni en estructura sanitaria, lo fue en el ámbito carcelario, con la construcción de cárceles para albergar a 4 000 elementos indeseables.

[12] Ver Clarín, La Nación 14,mayo 2004

[13] La Nación editorial 22/4/04

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LA DIGNIDAD DE LOS JUDICIALES Y EL FLAUTISTA DE HAMELIN

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Julio Juan Piumato

UEJN-CEES

 

El saqueo de la Argentina y la complicidad de la Justicia

La Justicia atraviesa una dramática situación caracterizada por el deterioro sostenido en el marco de la aplicación del modelo neoliberal que devastó a la Argentina. Nadie duda que la Justicia fue cómplice en el accionar de sus máximos tribunales cumpliendo con eficiencia el rol que le asignaron los poderosos de proteger sus intereses (la usura financiera, la corrupción, la destrucción del Estado y el patrimonio nacional y el saqueo de nuestras riquezas).

Efectivamente, desde los poderes judiciales nacional y provinciales, se convalidó la sistemática violación de los derechos consagrados en la Constitución Nacional, empezando por el artículo 14 bis. Resulta significativo que mientras se atropellaba el derecho a un salario y una jubilación digna, al trabajo, a la vivienda,  a la educación, a la salud, a la propiedad y a los derechos humanos mediante leyes de clara ilegitimidad, la Corte Suprema de Justicia de la Nación y las Cortes Provinciales jamás ampararon una violación constitucional. Sólo declararon la inaplicabilidad de la Ley de Ministerio Público en cuanto planteaba la unificación de los escalafones administrativos con los del Poder Judicial, que no era otra cosa que mantener un régimen ya existente en beneficio del servicio de Justicia y en protección de la carrera administrativa de miles de judiciales.

En idéntica dirección, la Justicia Comercial se transformó, por voluntad de los entonces “dueños de la Argentina”, en una oficina de cobro de la banca usuraria y para hacerla más “eficiente” la dotaron de un cuestionado sistema informático (con un convenio sospechoso, incompatible, inmoral e ilícito, nunca investigado a pesar de las denuncias presentadas), permitiendo entre otras cosas convalidar la usura, el fraude laboral e impositivo sistemáticos, a partir de la “industria de los concursos” por parte de empresarios inescrupulosos.

Al mismo tiempo, los “fueros de los pobres” eran desmantelados y agobiados por el ahogo presupuestario, recibiendo sólo los beneficios de un carenciado sistema informático que encerraba evidentes negociados económicos también sospechados de corrupción, por los montos en juego y su vetustez, que pasaron a engrosar la inmoral deuda externa. El resultado fue la existencia de dos justicias: Para los ricos el “vale todo” y para los pobres la represión y la negación de sus derechos.

Todo esto se dio en armonía con los planes del FMI y el Banco Mundial que en sus documentos, más allá de reconocer que toda la reforma de fondo y de forma de la Justicia argentina tenía como objetivo “facilitar la libre circulación de los capitales especulativos” y planteaban como eje central “ampliar la jornada laboral y eliminar la Ley de Autarquía”, al tiempo que declamaban hipócritamente “la necesidad de facilitar el acceso de la gente a la Justicia”. Así justificaban los fondos que dilapidaban en estériles proyectos de reforma que sólo servían –además de abultar la citada deuda externa que hoy agobia al Pueblo argentino- para repartir viajes, dádivas y viáticos en tren de ganar conciencia, y así alejar cada vez más a aquellos magistrados que se dejaron encandilar por tamaña lujuria, del único rol que les debía caber: Garantizar la vigencia de la Constitución Nacional y de los derechos que la misma otorga a todos los argentinos.

En ese camino se atropellaron los derechos de los judiciales sometidos a condiciones de trabajo inaceptables, que si no han sido peores fue por la lucha que como trabajadores llevamos adelante en defensa de lo que nos corresponde, de la Justicia y de la Patria.

Proyecto Nacional o continuismo

La manipulación del discurso del dolor y el manejo de la confusión 

 Hoy, cuando la mayoría de los argentinos han comprendido los efectos tremendos que generó el neoliberalismo y empiezan a recorrer esperanzados el camino de la recuperación de la soberanía nacional y la justicia social, agobiados por el hambre, la exclusión social, el desempleo, la des-industrialización, la desnacionalización de la economía, la corrupción, las mafias enquistadas en los poderes del Estado y en las fuerzas de seguridad; hoy, cuando el grito por trabajo, equidad salarial, seguridad social, producción, seguridad, Justicia, dignidad nacional, respeto por los derechos humanos, deberían ser los pilares para la construcción de la unidad de los argentinos y las bases de un proyecto nacional, vemos cómo el “poder” comienza a mover sus piezas para fracturar a la sociedad argentina con un discurso sectario, parcial y mentiroso. Éste oculta las verdaderas razones de nuestro drama y pretende terminar por enfrentar socialmente a los que algo tienen con los que todo perdieron, para que sigan usufructuando los que saquearon la Argentina.

Compartimos el dolor por el drama que vive Blumberg con la pérdida de su hijo, dolor que es el mismo que sintieron  todos aquellos que perdieron un hijo por razones similares fruto de la violencia, y también es el mismo dolor de los que perdieron sus hijos por efecto de otro tipo de violencia, la que produjo la política del capitalismo salvaje que permitió que mueran 55 niños por día por desnutrición o enfermedades derivadas de ella

Consideramos que hoy, conciente o inconscientemente y más allá de su dolor, los responsables de la crisis nacional con amplia colaboración de los “profetas del odio” como Neustadt, Grondona, Viale, Sofovich  y tantos otros cómplices del saqueo nacional vivido en los últimos 28 años, lo han instalado como el líder que no tenían, escondiendo, detrás de un discurso parcial y engañoso, a los verdaderos responsables del drama argentino.

A ellos les preguntamos: ¿Cuál es el problema de los legisladores?, ¿es el hecho de que no trabajan?, ¿o el problema es que en los últimos 15 años votaron todas las leyes que impuso el poder económico trasnacional y sus títeres, contribuyendo al saque nacional? ¿El problema son las listas sábanas?, ¿o que los partidos políticos y los hombres hayan perdido sus programas históricos y oculten sus reales intenciones vendiéndose como un dentífrico?

Seguridad y Justicia son los ejes que levantan y compartimos todos; pero estas reivindicaciones deben estar de la mano del reclamo por trabajo, derechos humanos, salarios dignos, la educación, salud. Todos derechos que arrasó el neoliberalismo. Y junto a ello combatir la impunidad, no sólo de los que mataron al hijo de Blumberg, sino de todos los que contribuyeron al saqueo de nuestra Patria.

 Justicia independiente o impunidad: 

Habría que preguntarle a los que están usando el dolor de Blumberg, si los judiciales somos los responsables del asesinato de su hijo, o de la impunidad en el caso  de María Marta García Belsunce, o de la impunidad de los que saquearon la Argentina o de la corrupción que ha destruido el país y también al Poder Judicial. Habría que preguntarles también si los judiciales somos los responsables del saqueo de nuestra Obra Social, de las mafias, de los negociados y la corrupción enquistados en la Justicia  (procesos de informatización, PROJUM, etc.) Habría que preguntarles si somos nosotros los responsables del corralito y de la angustia de cientos de miles de argentinos cuyo grito impotente colapsó la Justicia. Podríamos preguntarles, además, si los judiciales somos responsables de que la Corte Suprema y tantos tribunales se hayan transformado en instrumentos de los poderosos y cerrado los caminos a la mayoría de los argentinos que reclamaban amparo por sus derechos arrasados por la voracidad de la usura financiera, del FMI y sus gerentes en la Argentina.

La respuesta a esta pregunta es contundente: No, y no vamos a  permitir que le hagan creer a la sociedad tamaña mentira. Vamos a continuar luchando, tal como lo hemos venidos haciendo en todos estos años, para defender nuestros derechos, a la Justicia y a la Patria.

El Sr. Blumberg y la sociedad toda deberían saber que los judiciales somos la reserva moral de la Justicia argentina, que trabajamos más allá de lo que imponen los reglamentos o los códigos procesales, que hasta elaboramos sentencias, que sufrimos vejaciones y todo tipo de violencia laboral, que entregamos nuestra salud y soportamos estoica y profesionalmente el desprestigio que sufre la Justicia por aquellos que la corrompieron y la alejaron de su rol. Sin embargo, con  vocación, entrega y  capacidad creadora nos auto-capacitamos y aportamos, cuando nos dejan, todo lo que está a nuestro alcance para mejorar y prestar un mejor servicio. Por todo ello merecemos respeto hacia nuestra dignidad.

No vamos a aceptar que se pretenda modificar el horario laboral por las razones antes expuestas, por los meritorios y por muchos otros motivos, pero fundamentalmente porque no vamos a permitir que se pretenda sin ninguna razón, maliciosa y burdamente, considerarnos los responsables de la falta de Justicia.

Esperamos que lo que parece ser no sea así y que no se trate de la historia del flautista de Hamelin, que apareció de repente frente a un Pueblo agobiado por el dolor, la impotencia y la desesperanza con la solución mágica en su flauta y primero ahogó a las ratas y luego a los niños, mostrando que, detrás de una melodía cautivante y  abrazadora, había una trampa.

Conocemos a los dueños de la flauta, pero no somos ratas, no somos ingenuos ni creemos en soluciones mágicas, somos trabajadores que defendemos nuestros derechos, no queremos discriminación salarial, no queremos que haya meritorios, defendemos nuestra Obra Social, peleamos por condiciones dignas de trabajo, denunciamos donde corresponde a funcionarios y magistrados que hacen uso y abuso de poder y queremos una Justicia independiente que respete y haga respetar los derechos de todos los argentinos. Sabemos que esa es la Justicia que necesita el Pueblo.

Nuestro capital es la coherencia y la fuerza de trabajo; nuestras herramientas son las propuestas y la lucha; nuestro objetivo una Justicia independiente y una Argentina digna y con Justicia Social.

 

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La construcción político estratégica de la crisis de la Inseguridad

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Walter Formento

 

El llamado caso Blumberg[1a]

El llamado caso Blumberg o de la construcción político estratégica de la crisis de la Inseguridad.

La llamada crisis de la Inseguridad se asienta en una serie de secuestros extorsivos, unos derivados en muerte y otros en pago-rescate del secuestrado.

Los secuestros siguieron la línea de los famosos mediáticos donde todos los casos concluyeron en pago y rescate, luego de un show mediático tipo Gran hermano.

La otra línea de secuestros era la de personas de sectores medios con alguna capacidad de ahorro donde el secuestro y/o intento de robo concluía, aleatoriamente, en muerte o pago-rescate.

La otra línea es la que sigue la de los casos de "choques policiales" seguido de muerte, donde los muertos son sectores populares de bajos recursos económicos, ocupados o desocupados.

 Siempre han existido muertos en choques con la policía, siempre han existido secuestros extorsivos con pago-rescate. Por lo menos entre 1991-2001 existieron y no fueron parte del show mediático. No existieron los shows de secuestros de "famosos mediáticos" con shows mediáticos de rescates, tipo Gran Hermano, como el de parientes de futbolistas y parientes de la farándula.

Nunca suceden secuestros, ni choques con la policía, de los gerentes de las grandes grupos económicos, por fuera de la acción de secuestros políticos como los sucedidos en 1970.

Los grandes empresarios y gerentes mueren en operaciones de "accidentes aéreos" como el caso del presidente y asesor de YPF, Estensoro en Colombia; como en el caso de Agostino Rocca-Techint en Argentina; como en el caso de la caída del helicóptero en el campo argentino de polo; y operaciones de "suicidios no aclarados ni investigados" como en el caso Perel de la inteligencia informática tributaria del Citibank; como en el caso García Belsulce de manejo de salida de capitales, evadidos y eludidos tributariamente, del BGN-JPMorgan, etc.

La muerte de los "grandes" siempre está en relación a una operación encubierta de golpe de estado, para hacerlo o para pararlo, dentro de la guerra entre capitales financieros.

Están también los casos del asesinato de Cabezas, de la masacre de Ramallo y la Cacería de Kosteki/Santillan[2a] que son operaciones de inteligencia militar y mediática/psicológica donde la muerte, y el show que montan sobre ella, tiene por objetivo, también, el golpe de estado, que en estos tres casos tiene un hilo conductor que es debilitar al Duhaldismo-Grupos económicos locales -entre 1997 y 2002-, primero -1997- para que no sea gobierno y luego -2002- para sacarlo de funciones de gobierno[3a], sabiendo que el Duhaldismo expresaba a la línea Local de capitales, industrial y productiva pro devaluación y pesificación.

Con lo descripto no queremos decir que no haya secuestros ni haya muertos, sostenemos que desde los que planifican las operaciones de inteligencia militar y mediático/psicológicas, hay secuestros y "choques policiales" que los planifican y hacen ellos mismos-los de la farándula, los de los grandes gerentes  y los de Cabezas, Ramallo y Kosteki/Santillán-, y hay secuestros y choques que se producen cotidianamente -los de siempre- y donde la operación es solo mediática/psicológica de recuperarla, amplificarla y darle sentido/dirección/continuidad.

Lo llamativo es que la Inseguridad es un tema que siempre va dirigida y golpea contra los intereses locales/productivos/pro-Mercosur-Unión sudamericana. La Inseguridad parece ser un tema que comienza en el 2001(con  sus antecedentes en 1998-Mano Dura-Ruckauf)  y sigue.

La inseguridad para nada fue un tema central mediático entre 1991-2001. Durante la década de mayor exclusión, destrucción y violencia económico social y de mayor desarticulación política, los secuestros, "choques policiales" y robos, hurtos y violaciones nunca fueron objeto del show mediático/psicológico. Y nunca los famosos de la farándula fueron parte del show mediático del secuestro-golpista. Esto no quiere decir que los famosos sean cómplices, sólo decimos que los que escriben el libreto, los oficiales de las operaciones encubiertas no los USAn, porque los muchachos de la inteligencia están a favor de lo que sucede políticamente y no están produciendo golpes sino evitándolos.

Sí fueron objeto de "accidentes" entre 1991-2001, grandes empresarios y gerentes de intereses locales y los cuadros políticos asociados a proyectos locales y productivos.

La llamada crisis de la Inseguridad tiene parte de realidad y parte de montaje mediático. Es la parte de montaje inteligente-mediático-psicológico lo que estamos describiendo para hacer observable la construcción del golpe de estado contra el Kirchnerismo, por parte de operaciones encubiertas que son diseñadas por cuadros de inteligencia transnacional que financian y coordinan a cuadros policiales federales y provinciales y grupos "emprendedores" de tareas paraeconómicos-parapoliciales, denominados Mafias.

La red sigue el siguiente hilo: "los grandes Bancos de financiamiento" + "las grandes centrales de inteligencia transnacional" + "los aparatos zonales policiales-judiciales-empresarios" + "las mafias" + "los grandes medios formadores de opinión política".

En la construcción del llamado caso Blumberg, el coordinador mediático era la red Canal 9+Ambito Financiero+Radio10+Radio Rock&Pop. Red mediática asociada a los intereses transnacionales derrotados en diciembre de 2001 y en las elecciones de mayo 2003, el  llamado Menemismo económico político.

El Grupo Clarín como red mediática asociada a los grupos locales, ganadores en Diciembre de 2001 y en Mayo de 2003, operó masificando la convocatoria para poder controlarla luego y darle otra dirección.

En ningún momento tenemos movilización de masas organizadas y políticamente estructuradas, lo que hay es población movilizada desde la cúspide mediático estratégica. Entre los movilizados no hay conexión alguna sino el dolor y el miedo, nunca un plan y un objetivo político social.

El llamado caso Blumberg es una operación de inteligencia y se encuentra manipulado mediáticamente para producir un golpe de estado contra el denominado Kirchnerismo.

El Golpe de estado contra el Kirchnerismo no sólo se viene construyendo desde el flanco de la "inseguridad" sino, también, desde el flanco de la llamada "crisis de la energía" y desde el eje central que es la llamada "Reestructuración de la Deuda en default".

La "crisis de la energía" la construyen y sostienen los grupos financieros transnacionales controlantes de las empresas privatizadas de Electricidad, de Gas, de Agua, etc. Los mismos grupos que controlan los bancos acreedores y sus organismos burocráticos transnacionales -FMI, BM, etc.- y los mismos grupos que controlan y financian la red mediática Canal 9-Ambito Financiero. Los antecedentes de esta "crisis" vienen de septiembre de 1998[4a] cuando dejaron de invertir y empezaron a reducir la producción. Hacia fines de 1998 es cuando los grupos locales comienzan a desafiar el dominio de los grupos transnacionales y en 1999 ya le provocan fracturas, tanto en la UIA como en el Grupo de los 8. Para llegar a diciembre de 2001, donde logran imponer en parte su política de devaluación con pesificación.

La crisis de la energía afecta a los grupos locales y a las empresas pequeñas. Los grupos locales son conscientes de ello, pero los pequeños empresarios son una base manipulable dada su escasa participación política, su sola mirada económica, su exposición a la "inseguridad" y su vía informativa mediática y no política.

La crisis de la energía y la crisis de la "inseguridad" no sólo golpea a la Argentina sino también a Brasil y a Venezuela, es decir afecta a todos los países que forman parte del proyecto Mercosur-Unión Sudamericana.

El Objetivo de estos ataques a los flancos es reducir la legitimidad del Kirchnerismo, debilitar el alineamiento de la "clase media" en su alineamiento pro-Kirchnerista y pro-esperanza, e ir predisponiendo a los sectores medios y populares para operaciones tipo "estallidos sociales"[5a]. Todo este ataque por los flancos sigue y acompaña la confrontación principal que se da con los bancos acreedores[6a], disfrazados de bonistas,  en el eje de conflicto de la reestructuración y pago de la deuda externa que tiene un punto limite en septiembre de 2004.

Analizando los tres ejes, el principal y los dos secundarios, nos queda claro que la confrontación tiende a profundizarse y que los intereses en juego tienen poco espacio para la negociación, por lo tanto el choque frontal de fuerzas es un escenario posible en el corto plazo de 1 año. El choque frontal es lo que conocemos en el pasado reciente como los Hechos de masas del 17 de octubre de 1945, los Hechos de masas de 1969 (Cordobazo y Rosariazos en adelante).

Reconocer este escenario como posible permite ordenar el debate, sabiendo que hay dos proyectos en pugna, hay dos fuerzas constituyéndose y un solo plano donde los intereses populares nacionales son ganadores,  el plano político de la movilización, organización y lucha.

 

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[1a] Autor: CIEPE, 23 DE Abril 2004.

[2a] Para mejor desarrollo ver Trabajo "Poder Popular ¿Donde se asienta la Construcción de Poder Popular? "-Julio del 2002-, CIEPE.

[3a] La periodización de los hechos es la siguiente:

A- Entre 1991-1995, hay hurtos, robos, violaciones, secuestros de sectores medios, “choques” con policías y la línea mediática se dedica a sostener que todo esta bien. La política Neoliberal Menemista se desarrolla sin obstáculos. No hay problemas de Seguridad, Energía ni de Deuda.

B- Entre 1995-2003 Mayo, hay hurtos, robos, violaciones, secuestros de sectores medios, “choques” con policías, “accidentes”, “suicidios”, “operaciones paramilitares” Cabezas, Yabran, Ramallo, Kosteki-Santillan. La línea mediática se dedica a sostener que hay inseguridad y que los responsables son los políticos que responden al Proyecto Productivo Local. El Neoliberalismo ya no se desarrolla sin obstáculos, ha emergido el Proyecto Productivo Local. El proyecto sostenido por lo grupos económicos locales: Techint es su grupo central. A partir de 1998 se inicia la des-inversión Neoliberal en las Areas Energéticas y se Viene el apriete de la Deuda a partir de mayo de 1999. El problema de la inseguiridad es para los sectores productivos de provincia de buenos aires.

C- Entre Mayo 2003-Mayo2004, hay hurtos, robos, violaciones, secuestros de sectores medios, secuestros de famosos mediáticos, “choques”con policías. La línea mediática trasnacional se dedica a sostener que es imposible vivir en esta inseguridad y le coloca el titulo de crisis de inseguridad. La línea mediática local se dedica a transformar la crisis de inseguridad en una crisis del sistema de seguridad basado en la corrupción policial y la necesidad de un plan conjunto para transformarla. El Neoliberalismo se encuentra en una situación de debilidad, ha perdido las elecciones de mayo de 2003, sus cuadros políticos se encuentran desacreditados y desalojados de función de gobierno, las ideas dominantes ya no son las de la privatización transnacionalizante y de la timba financiera con comercio exterior, pero aun tienen el poder económico. El proyecto Local se encuentra en función de gobierno, con alta legitimidad, sus ideas productivas se vuelven cada vez mas fuertes, avanza en la ocupación político institucional, pero aun el desarrollo de una fuerza político social es débil y en el plano económico financiero su debilidad es mayor. El problema de la inseguridad, energía y deuda es tratado mediáticamente como situación terminal.

[4a] Para mejor desarrollo ver trabajo " La interna de la UIA"-CIEPE.

[5a] Llamamos "estallidos sociales", a las operación es tipo "Saqueos", donde la base social movilizada se encuentra coordinada y financiada por punteros-comisarios-politícos-fracciones de capitales, y en donde las acciones de las bases sociales populares nunca responden a  un plan y un objetivo político social de inclusión de las mismas.

[6a] Altamente deslegitimados después de la Crisis del Corralito Financiero, es decir la crisis derivada de las acciones de golpe bancario financiero y contragolpe banco financiero.

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