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Boletín N° 6Agosto de 2004

cees

Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos

estrategiasuramericana@yahoo.com.ar

fax (5411) 4383-1862

Venezuela 1877 (1096)

Buenos Aires- Argentina

Hacia una nueva estrategia suramericana

PRESENTACIÓN DEL CEES

Inauguramos el servicio de boletines del Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos (CEES) con el objetivo de enriquecer un nuevo espacio político en la compleja realidad del sub-continente. Realidad que se conforma no sólo por lo que es, sino también por lo que puede ser. Es nuestra intención, entonces, trabajar tanto sobre lo que está en acto como lo que está en potencia, utilizando una metodología histórico-fenomenológica en el primer aspecto y una hermenéutico-prospectiva en el segundo; siempre a través de un abordaje interdisciplinario que permita atender la variedad de registros que constituyen la realidad suramericana.

         Nos embarcamos en este proyecto un grupo de personas que desarrollamos distintos quehaceres -políticos, sindicalistas, profesionales, investigadores, profesores- que tanto desde diferentes disciplinas -historia, economía, literatura, politología, sociología, filosofía- como desde nuestras prácticas político-sociales cotidianas, accedemos al fenómeno geoestratégico y geopolítico suramericano.

         Ideológicamente nos inscribimos dentro del ideario de Patria Grande de nuestros próceres de la Independencia y en la corriente de pensamiento no–conformista que cuestiona tanto al pensamiento único como a lo políticamente correcto.

         Integramos el núcleo fundador del CEES: Helio Jaguaribe, Luiz Moniz Bandeira, Hugo Moyano, Julio Piumato, Juan Manuel Palacios, Gerónimo Venegas, Domingo José Moreyra, Juanqui Moreyra, Juan C. Murgos, Juan Manuel Loimil, Héctor Recalde, Alberto Buela, Horacio Cagni, Julio Fernández Baraibar, Carlos Antonio Fernández, Jorge Dall´Aglio, Carlos Alberto Pereyra Mele, Enrique Oliva.

         Dejamos, por este medio, abierta la invitación a todos aquellos que deseen participar de esta aventura: La conformación de un pensamiento estratégico genuinamente americano.

 

Tema central: Los Derechos Humanos. Una mirada crítica

 

 

Índice:

  1. Buela Alberto: Derechos Humanos y Su Nueva Fundamentación (estrategia cultural alternativa)

  2. Mason Alfredo: Los Derechos Humanos No son Marca Registrada

  3. Fernández Carlos: La política de los Derechos Humanos (una herramienta de construcción de hegemonía)

 

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DERECHOS HUMANOS Y SU NUEVA FUNDAMENTACION
(estrategia cultural alternativa)
  

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                                                        por Alberto Buela
filósofo
buela@2vias.com.ar
CEES

               

Derechos humanos

Cuando los derechos humanos reciben su declaración explícita en la carta de las Naciones Unidas en 1948 todavía tenían como fundamento el hecho de ser una verdad reconocida libremente por todos, pues la misma era inherente a todo ser humano.

Hoy a partir de la ética del consenso pregonada por Habermas y lo que queda de la vieja escuela neomarxista de Frankfurt, así como por la teoría de la justicia del liberal noramericano John Rawls, los derechos humanos son definidos por la voluntad consensuada de aquellos que deciden, y no por estar atados a la naturaleza de la persona humana.

Este cambio es gravísimo porque siguiendo este procedimiento cualquier elemento o situación puede ser presentado como un nuevo derecho humano. Derecho a la eutanasia, al aborto, infanticidio, al matrimonio de homosexuales o con animales.

Los altos funcionarios de las Naciones Unidas persiguen a toda costa el logro del consenso, pues ello adquiere fuerza de ley en los Estados que, como el argentino con la constitución de 1994 reconocen otra fuente de derecho, más allá de ellos mismos. O que en forma inconsulta o imprudente ratifican las medidas tomadas. 

De modo tal que, siguiendo esta lógica perversa, los Estados tienden a obedecer leyes que surgen de la voluntad de aquellos que crean el consenso como manifestación de su propia voluntad y no en orden a la mayor justicia respecto de un acontecimiento o situación dada.

Derechos de la persona

Nosotros proponemos un anclaje de los derechos humanos como derechos no ya del individuo sino más bien de la persona. No es este el lugar para la profunda disquisición entre individuo y persona, solo baste decir que individuo viene del griego átomos que significa indivisible y persona, también del griego prosopón, que significa rostro o máscara a través de la cual nos manifestamos.

La noción de individuo indica que forma parte de una especie, en cambio la de persona sugiere,  antes que nada, la idea ser singular e irrepetible, esto es, de único, porque está más allá de una especie. Así el hombre es individuo por formar parte de la especie homo, la persona es lago absolutamente diferente a toda especie o categoría y por eso se la ha podido definir también como: ser moral y libre. Vemos como la idea de persona implica necesariamente la de libertad no así la de individuo.

Los Derechos humanos fundados como derechos de la persona rescatarían al mismo tiempo  la dimensión íntima de la unicidad vivida, lo que exige el respeto a la más elemental forma de vida humana, y la dimensión social del hombre, que sólo se puede comprender plenamente en el “rostro del otro” que es lo mismo que decir en el “otro como persona”. 

Conclusión

Así como los derechos del hombre y del ciudadano consagrados por la Revolución Francesa 1789 reposaban sobre un acto de fe en el mejoramiento del porvenir y el destino del hombre apoyados en la idea de progreso indefinido de la humanidad según el ideario del abad de Saint Pierre formulado en su Proyecto de paz continua de1712.

Así como los Derechos Humanos consagrados por las Naciones Unidas en 1948 se fundaban en el carácter de inherentes al ser humano, poseían un cierto fundamento filosófico. Por el contrario, en nuestros días se pretende cambiar la fuente de estos derechos y radicarla en el consenso de los países poderosos. Esto es, dejaron de ser establecidos filosóficamente para ser fundados ideológicamente.

Nosotros proponemos, como estrategia cultural alternativa, que los derechos humanos se funden sobre la persona humana y no meramente sobre el individuo aislado como se ha hecho desde la Revolución Francesa, Porque la persona supone para su existencia una comunidad y es sólo en ésta donde encuentra el hombre, en tanto zoon politikon=animal político, su realización más plena.

Fundemos, entonces, los derechos humanos en las necesidades de las personas, así, al menos, tal acto se justificaría por la mayor o menor altura de sus finalidades.

 Y si esto es así, tengamos en cuenta al respecto el pensamiento de Evita cuando sostuvo: Allí donde hay una necesidad hay un derecho. Aclarando que este concepto de necesidad abarca las “necesidades reales” y rechaza las “necesidades falsas” que nos crea a diario esta sociedad de consumo que transformó a través del dios monoteísta del libre mercado,  a los pueblos en gente y a los hombres en público consumidor.

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LOS DERECHOS HUMANOS®

NO SON MARCA REGISTRADA

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Lic. Alfredo Mason

 

    Cuando reflexionamos sobre nuestra Patria en estos días, nos parece estar en presencia del país de las maravillas... solo nos falta Alicia.  ¿Por qué? Porque no se puede entender lo que allí sucede con la lógica del mundo real.  Y si no, cómo podremos entender la disputa por la cuantía del dolor entre las madres de un joven secuestrado y otro desaparecido.  Si ello posee alguna racionalidad es la que informa la confrontación como metodología (cuestión esta que ha sido la «cultura oficial» en los últimos tiempos)[1].

    Este no es el camino que hemos elegido para abordar la cuestión de los Derechos Humanos, por el contrario, preferimos colocarnos en el sitio de una generación que pagó todos los precios, el de sus errores y el de sus aciertos; a su vez, dentro de ella, en el lugar de los trabajadores.

 

TODO EMPEZO UN 24 DE MARZO...

    Precisamente, por ser la generación que irrumpe social y políticamente entre fines de los ’60 y principios de los ’70, para ella todo empezó un 24 de marzo.

    ¿Cuál era la situación un día antes?  El Gobierno en manos de María Estela Martínez de Perón carecía de poder, lo cual significa que cualquier institución o grupo se transformara en un factor de poder que buscaba ver cumplidos sus intereses y demandas a costa del resto, creando el desorden consecuente.  La solución institucional que se plantea son las elecciones anticipadas para fin de ese año 1976.  En esa perspectiva, los trabajadores organizados a través de sus sindicatos y la CGT, aparecen como las instituciones con mayor poder concentrado, lo cual podría traducirse que el candidato a nuevo presidente del Justicialismo debería contar con su aprobación o directamente salir de sus filas.

    Los Montoneros han sido derrotados al ser expulsados de la Plaza de Mayo por Juan D. Perón el 1° de mayo de 1974 y sus acciones –como el intento de copamiento del cuartel de Monte Chingolo- tienen más de suicidio colectivo que de acción político-militar.  Las FFAA han planteado una salida “a la uruguaya”, donde se mantiene la fachada constitucional por no derrocar al Presidente pero se disuelve el Congreso y ellas nombran a los ministros.  Esa propuesta ha sido rechazada.  La oposición reconoce públicamente su incapacidad para plantear soluciones[2]

    Los que sí poseen una estrategia clara y deciden que el momento ha llegado son grupos ligados a los intereses del capital financiero que se caracterizan por ser económicamente liberales y políticamente reaccionarios. Allí se enfilan Jaime L.E. Perriaux[3] –fuertemente ligado a la camarilla militar- y en cuya casa se reunían para conspirar Martínez de Hoz, Enrique Loncan, Mario Cadenas Madariaga, Luis y Carlos García Martínez, Guillermo Zubarán, Horacio García Belsunce, Luis García Venturini, Alberto Rodríguez Varela, general (R) Hugo M. Miatello.  Los enlaces con el Ejército serán los generales Santiago O. Riveros y Carlos G. Suárez Mason. También informan al almirante Emilio E. Massera. En forma indirecta mantenían contactos Walter Klein, Adolfo Diz, Alejandro Estrada y Manuel Solanet[4].  Todos ellos cubrieron cargos en el estado a partir del 24 de marzo de 1976.

    La Asamblea Permanente de Entidades Gremiales Empresarias (APEGE) nuclea los sectores que se oponían al término del mandato de Martínez de Perón y su sucesión, por una fórmula proveniente del Justicialismo o de la "oposición complaciente".  El cambio a que aspiraban estos sectores era más profundo que un mero reemplazo de presidente, y APEGE jugó un papel de relevancia en la desestabilización del Gobierno, cuyo punto culminante fue el «lock out» de febrero de 1976, convocado bajo los siguientes objetivos: el reestablecimiento del orden, de los derechos individuales, la revisión de la "filosofía colectivista y estatista" (sic) imperante, la derogación de la legislación laboral que otorgaba privilegios e inmunidades inadmisibles y la eliminación del proceso inflacionario.

    Por su parte la Sociedad Rural Argentina (SRA) al igual que Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) participaban de esta visión y tomaron iniciativa.  Su presidente, Celedonio Pereda, comienza en 1975 una serie de «disertaciones» en ámbitos castrenses sobre la problemática del sector, que culminaron con una audiencia solicitada al Comandante en Jefe del Ejército -general Jorge Rafael Videla- para explicarle que el debilitamiento del sector agropecuario afectaba a la seguridad nacional[5]. Hacia fines de 1975 e integradas a APEGE, convocaban a la movilización contra el orden institucional, exhortando a la unidad de criterios de todo el empresariado para frenar el avance de los poderes del estado sobre la actividad privada (sic)[6].

    La Cámara Argentina de Comercio (CAC)  fue  una  de las más severas críticas del Gobierno justicialista y así lo expresaba su presidente Armando Braun: la crisis que enfrenta hoy nuestro país tiene carácter general y alcanza igualmente a todas las manifestaciones de la vida nacional. Como un cáncer, la crisis ha penetrado, se ha extendido y se ha terminado por contaminar todo el cuerpo social argentino [...] Así como el proceso iniciado en 1853 estuvo fundado en la primacía de la razón [...] el proceso político que comienza en 1945 tiene todas las características de los fenómenos patológicos. Al  compás del bombo y de la matraca y ante multitudes vociferantes se apagó de pronto la voz de la razón, desplazada por el mito y la concupiscencia[7].

    No era más sencilla la situación en el plano internacional. En 1973 se reúnen en Tokio las más grandes corporaciones de Estados Unidos, Europa y de ese país conformando la Trilateral Comission, inicio del proceso de la economía y las finanzas globalizadas; Estados Unidos sale fortalecido de la crisis del petróleo de 1973 y logra actualizar los términos de la convivencia con la URSS en Vladivostok (1974), tras el encuentro de Leonid Brezhnev y Gerald Ford, permitiendo la «reorganización del patio trasero» con una serie de golpes de estado en América Latina.

    En esas condiciones se realiza el golpe militar que instaura una política de terrorismo de estado cuyo resultado entre muertos y desaparecidos ascienden a más de 21.000 casos registrados[8], cuya inmensa mayoría eran militantes justicialistas, gran parte de los cuales eran trabajadores[9].

    ¿Qué es lo que se violó al aplicar la metodología que caracterizamos como “terrorismo de estado”? La dignidad intrínseca y los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana[10], o sea, que lo que se violó es un régimen de libertad personal y de justicia social, fundado en el respeto de los derechos esenciales del hombre; los cuales no nacen del hecho de ser nacional de determinado estado, sino que tienen como fundamento los atributos de la persona humana[11].

    ¿Dónde apareció la resistencia a la dictadura militar?  Podemos reconocer tres instituciones que toman partido claramente, en la oposición a la misma: el sindicalismo, los organismos de derechos Humanos –especialmente, las Madres de Plaza de Mayo- y el Partido Justicialista.

    La cosa también empezó en 1976, ,ás precisamente el 9 de septiembre, cuando los trabajadores de la planta General Motors van a la huelga y el Ejército ocupa la misma; sigue el paro realizado en la planta Ford de Pacheco, donde el mismo Ejército contesta con la realización de un vivac y hace nombrar supervisores a suboficiales retirados que realizan su trabajo portando armas; en enero de 1977 los trabajadores de Luz y Fuerza se concentran frente a su Sindicato de Capital Federal y a la par de sus reivindicaciones laborales aparece, por primera vez, un canto: se va a acabar... se va acabar... la dictadura militar. La respuesta no se hizo esperar: a los cientos de trabajadores que ya habían desaparecido se le suma el Secretario General del Sindicato de Luz y Fuerza-Capital Federal, Oscar Smith y el grupo de compañeros que viajaba con él.

    El diario Buenos Aires Herald provoca al Gobierno preguntando El resultado de la corriente huelga de los trabajadores de Luz y Fuerza será el que decida quien está gobernando el país: las FFAA o los sindicatos peronistas[12]. 

    Por entonces aparecen también un grupo de madres que, en la desesperación frente a la desaparición de sus hijos[13] comienzan a agruparse para tratar de contenerse y seguir su lucha, nacen la Madres de Plaza de Mayo.  Las cuales encabezan el reclamo en 1979 frente a la Delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, allí encontrarán a los vicepresidente primero y segundo del Partido Justicialista: Deolindo Felipe Bittel y Herminio Iglesias respectivamente[14]... el resto ausente sin aviso[15].

    A eso se lo acompañó con los paros generales de 1979 y 1982 que convocara la CGT a cargo de Saúl Ubaldini..

Y DESPUÉS DE TODO LA DEMOCRACIA VUELVE

    Por primera vez aparece una política explícita respecto de los Derechos Humanos con la asunción al Gobierno de Raúl Alfonsín, conformando la CONADEP[16], los juicios a las Juntas Militares y la reidentificación de los cadáveres NN que se van localizando.  Allí se acuña el Nunca más.   

    En honor a la verdad, debemos reconocer que en la creación de la CONADEP hubo dos acciones que se apartaron de sus loables objetivos.  En primer lugar parte de una concepción que busca reunir elementos para configurar los delitos que luego investigaría la Justicia; era la concepción de penalizar a los culpables antes que la de esclarecer la suerte de las víctimas[17].  Por otro lado sirvió para “lavar” ciertas actitudes complacientes con la dictadura militar de algunos de sus integrantes, tales como Ernesto Sábato y Magdalena Ruiz Guiñazú.

    La verdad histórica, también se suele desdibujar en los homenajes que a partir de este momento se realizan a los desaparecidos, cuando se los honra con motivo del final que no eligieron y se omiten en cambio los compromisos, las ideas o los sueños que sí tuvieron y que dieron sentido a sus vidas.  Fueron en su inmensa mayoría, y así deberíamos seguir recordándolos, compañeros peronistas que creían en esa nueva etapa que se abrió en nuestra Patria con el regreso del Tte. Gral. Juan Domingo Perón en 1973.

    A las leyes reparatorias que se sancionaron posteriormente a 1989; la envergadura que se le otorga a los Derechos Humanos al conformar una Secretaría de Estado que elabora una metodología, que brinda sus frutos en el esclarecimiento de muchas desapariciones, como el descubrimiento de niños a quienes se les había ocultado su identidad; se le suma el trabajo sobre un nuevo campo: no solo una dictadura violaba los Derechos Humanos sino que durante el proceso de las privatizaciones y apertura económica surgió nuevas actividades ligadas al mundo sindical.

    En primer lugar será el Sindicato de Luz y Fuerza que deberá resolver la situación de trabajadores chilenos que son tratados en forma que se considera atenta contra su dignidad por parte de Edesur.  Otro tanto deberá realizar la UOCRA en defensa de los trabajadores brasileños.

    Se va encontrando así un nuevo perfil al significado de la expresión: “violación de los Derechos Humanos”.  Allí nos parece que se insertan aquellos que, por la falta de seguridad personal que el estado nacional no garantiza, son objeto de secuestro, mutilación y/o muerte.

    El problema que se abre aquí es que hay quienes suponen que los Derechos Humanos poseen una marca registrada que ellos poseen.  Aquí queremos ser claros.  Comprendemos el dolor que puede tener una madre o un padre cuando pierden a un hijo por motivos tan crueles como los enunciados, agravados cuando ni siquiera se posee el cadáver para llorar sobre él e iniciar el duelo.  Pero el caso es que, cuando el dolor se transforma en odio nada se puede construir sobre él, peor aún cuando aparece una suerte de mercadeo del desaparecido, al igual que el escenario que muestra Norman Finkelstein en Holocaust Industry, sosteniendo que esta posición está presente en la exposiciones del tipo Dachau-Disneylandia que organiza el centro Simon Wiesenthal.

A MANERA DE EPILOGO

    Finalmente, debemos reflexionar si no estamos dejando pasar por alto la manera de violación más patente a los Derechos Humanos que se realiza en nuestros días, sumiendo a millones de trabajadores en la más abyecta de las condiciones humanas: la injusticia social, la exclusión social y el desarraigo.  Curiosamente, aquellos miles que hoy solo se conocen como “los desparecidos”, lucharon –cada cual a su modo- para que ello no ocurriera.   Allí está nuestra deuda generacional y la misión a realizar en el futuro y para ello... de nada sirve confrontar.


 

[1] Cuando se realizaban intentos de conciliación que evitaran la guerra en la ex-Yugoeslavia, un oficial inglés a cargo de ellas sostenía que era muy difícil negociar la paz y la construcción de una nueva sociedad, pues las partes iniciaban el diálogo confrontando lo sucedido en el siglo XV.  Lo que no comprendían allí, como parece que tampoco acá, es que una negociación no se inicia con la declaración dogmática de sustento de la verdad.

[2] Panorama  (1974)354  p.13  y  (1974)362  p.9

[3] A él se le debe el nombre de la asonada militar, pues sostenía que después de la demagogia peronista, era necesario un proceso de reorganización nacional. Para ver, desde el punto de vista político-ideológico las influencias o el pensamiento «procesista» puede verse: RATTEMBACH, Benjamín El sistema socio-militar de la sociedad moderna. Buenos Aires. Círculo Militar. 1972; VILLEGAS, Osiris La Guerra revolucionaria comunista. Buenos Aires. Círculo Militar. 1962 y Tiempo geopolítico Argentino. Idem. 1975; MENÉNDEZ, Luciano B. Las intervenciones militares en la vida política nacional en Revista Militar. Buenos Aires (1982)707

[4] El golpe con traje y corbata en Clarín  18.03.2001.

[5] SOCIEDAD RURAL ARGENTINA Memoria 1975-1976. Buenos Aires. 1976 

[6] Idem.

[7] La Nación 24.12.1975  p.5

[8] Secretaria de Derechos Humanos. 2003.

[9] Los trabajadores industriales eran 30.2%, la cifra más alta desde el universo ocupacional de los desaparecidos, a ello se le deben sumar el 17.9% de empleados llegando así al 48.1% de la cifra total. Nunca Más. Buenos Aires. CONADEP. 1984  p.296

[10] Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. 1948.

[11] Convención Americana sobre los Derechos Humanos. San José de Costa Rica. 1969.

[12] Buenos Aires Herald 18.10.1976.

[13] El mismo general Ramón Camps cuenta que en 1957 se iniciaron en el Ejército Argentino los estudios sobre la guerra revolucionaria comunista [...] con el asesoramiento de dos jefes del ejército francés.  Trabajábamos basándonos en la doctrina francesa aplicada en Indochina y en aplicación en ese momento en Argelia.  Esa forma de actuar fue mantenida hasta 1975 [...] recibimos primero la influencia francesa y luego la estadounidense, aplicando cada una por separado y luego juntas, tomando conceptos de ambas [...] hasta que llegó el momento en que asumimos nuestra mayoría de edad y aplicamos nuestra propia doctrina. LA PRENSA  (18.1.1981) p.3  Más cerca de nosotros, encontramos las declaraciones públicas que realizaran los  generales Reynaldo Bignone, Ramón Díaz Besone y Albano Harguindeguy quienes se preguntaban ¿Cómo puede sacar usted información a un detenido si no lo aprieta, si no tortura?, siendo aún más explícitos, ¿Usted cree que hubiéramos podido fusilar a 7000? Al fusilar tres nomás, mire el lío que el Papa le armó a Franco con tres. Se nos viene el mundo encima. Usted no puede fusilar 7000 personas. ¿Y si los metíamos en la cárcel, qué? Ya pasó acá. Venía un gobierno constitucional y los ponía en libertad. Ante semejante evidencia, huelgan los comentarios. La Nación, Clarín, Página 12 (7.10.2003).

[14] Afirmarán públicamente: el Justicialismo desde 1946 representa a la gran mayoría del pueblo argentino y con esa representatividad incontestable, se dirige a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos respondiendo a una generalizada inquietud de la comunidad internacional que considera que el comportamiento de la autoridad militar que ejercita el mando en la República Argentina es, francamente, violatoria de los Derechos Humanos.  Los benefactores de la actual situación, son y serán nuestros implacables adversarios.  No podemos aceptar el terrorismo de estado.  No puede haber Doctrina de la Seguridad Nacional que esté por encima de ley que debe amparar por igual a todos los ciudadanos.  Por ello, el Justicialismo denuncia la muerte y/o desaparición de miles de ciudadanos, lo que insólitamente se pretende justificar con la presunción de fallecimiento, que no significa otra cosa más que el reconocimiento de las arbitrariedades cometidas (CLARIN,1979,58-59).

[15] Mariano Grondona declara que el 24 de marzo de 1976 nació una nueva constitución que incluye la anterior. Un nuevo sistema constitucional  que no está en contraposición con la Carta Magna del ´53 (CONVICCION,1979,3).  Unos días después irá más allá sosteniendo que por creer que el derecho a la seguridad es un derecho humano que el estado debe proteger, los argentinos recibimos hoy la visita de la CIDH. Esto es lo malo. Que están aquí por que somos derechos y humanos (CRONISTA COMERCIAL,1979,9). Un comunicado de la UCR, haciendo gala de la tradicional dialéctica radical, ambivalente y confusa, declara: repudiamos la violencia como método de acción política. Condenamos la guerrilla y el terrorismo que siembra destrucción y muerte. Repudiamos también la acción de los grupos autónomos que desde otro extremo ideológico, bajo el pretexto de ayudar a combatir al otro extremo, son responsables de excesos en la represión (citado por BLAUSTEIN/ZUBIETA,1998,307).  Esta posición sienta las bases de la teoría de los dos demonios y es completada por las declaraciones de Raúl Alfonsín quien sostiene Argentina está siendo empujada hacia un colapso ético por los partidarios de la violencia de uno y otro signo (CLARIN,1979,2).

[16] Dicha Comisión fue creada por el Decreto 187/83 como una de las primeras medidas del Gobierno, con el objetivo de lograr el esclarecimiento de los hechos relacionados con la desaparición de personas averiguando su destino o paradero.

[17] PIERINI, Alicia Exposición en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires (23.9.1996) en Buenos Aires: por una ciudad con derechos para todos. Buenos Aires. Eudeba. 1997  p.23

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La política de los  Derechos Humanos

Una herramienta de construcción de hegemonía

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Carlos “Chino” Fernández

CEES

La finalidad del presente escrito es avanzar en el proceso de localización, análisis y caracterización de todos aquellos mecanismos o instrumentos que hacen a la producción de hegemonía, vista esta última, en su arista ideológica  y cultural y que al margen de los cambios de Gobierno permanecen activos tanto en el aparato del estado como en el tejido social. 

En esta oportunidad- siguiendo con la línea de razonamiento del Prof. Alberto Buela[1]-, fijaremos nuestra atención en la política de los Derechos Humanos.

Los Derechos Humanos

Una  paradoja histórica:

En este caso el desarrollo de la política de los derechos humanos ha ido profundizándose al mismo tiempo que  los derechos sociales de los trabajadores han sido erosionados por los diversos gobiernos desde 1976 al 2001[2].

Esta paradoja no es una casualidad y responde por el contrario a una lógica de resignificación y de sentido que permanece oculta y sin ser clarificada detrás de amarillos esquemas de interpretación.

Localización histórica :

A partir de los años ´80 en la Argentina y en el resto de América  la política de los derechos humanos (DDHH) se generaliza como tal. A través del Departamento de Estado de los Estados Unidos, durante el gobierno de Jimy Carter esta política sirvió como parte de una argamasa ideológica  que influyó en la percepción que determinadas fracciones sociales tuvieron del  proceso histórico reciente.

Ese proceso histórico nos habla de una etapa de transición entre el momento en donde la Doctrina de la Seguridad Nacional y su correlato en los Regímenes militares fueran lo dominante, y el paso a un momento en donde los sistemas electorales parlamentarios se generalizaron  en varios países.

Cuando la llamada guerra contra la subversión comenzaba a definiese a favor del Régimen, los EEUU, a través de sus organismos de apariencia multilateral[3] y de sesgo humanitario, comienzan a desarrollar a través del discurso y a través de diversos organismos locales e internacionales una política destinada a reparar de alguna manera las atrocidades cometidas por los  regímenes militares que por otra parte habían fomentado.

Estas acciones tuvieron la capacidad de asentarse en las conciencias de importantes fracciones sociales que por su adscripción ideológica favorable a posiciones progresistas y a  develar los hechos de la historia reciente, no tuvieron reparos en  hacer propias las políticas referidas y multiplicarlas sin medir sus consecuencias. Ni siquiera avizoraron su origen ni naturaleza.

Es decir que en un primer momento y desde el discurso la política de los DDHH, sirvió para  aumentar los márgenes de visibilidad de los actos y consecuencias que el Régimen militar había producido con anterioridad a la reinstalación del sistema  democrático representativo. El Régimen  había llevado a cabo una estrategia en donde se combinaban tácticas de represión abiertas y generalizadas con una política de aniquilamiento físico, de una gran cantidad de cuadros políticos y sociales que se sumaba a  un conjunto de diversas acciones en el orden psicológico e ideológico.

En un segundo momento, cuando la tarea del régimen militar se acercaba a su desenlace, las políticas de los Derechos Humanos sirvieron a los mismos intereses  pero a través de objetivos diferentes, como ser el debilitamiento de las mismas Fuerzas Armadas existentes en tanto brazo armado de la Nación con independencia de los hechos producidos recientemente.[4]

Para esta segunda etapa se sirvió del Progresismo intelectual que desde un discurso democrático en apariencia, no  fue capaz de discriminar la raíz del  problema que esencialmente es de orden político, de los aspectos humanos y del rechazo que produce cualquier hecho de violencia  llevado a cabo contra un semejante.

La dimensión  humana y la pertenencia de clase:

Cuando “lo humano” oculta “lo social”

Hablar de lo humano es mencionar una generalidad abstracta. Su grado de abstracción no ayuda a pensar el verdadero alcance de las políticas de los derechos humanos desplegadas desde el gobierno de turno o desde los organismos multilaterales o desde las ONGs.

Quién  sería capaz de no  rechazar el asesinato; la tortura, la vejación??

Cuántos estarían dispuestos a permitir que los menores de edad trabajen en condiciones de explotación?, o que las mujeres sean relegadas a tareas en el hogar y nada más? Todos compartimos una serie de enunciados generales acerca de los derechos universales pero la cuestión más importante pasa por definir claramente:

  • La pertenencia social de los sujetos involucrados en la situación que se pretende definir como violatoria de los derechos humanos

  • La relación social específica que establecen los sujetos de la acción

  • El ámbito en que se desenvuelve el hecho

  • El motivo o la sustancia de lo que se supone es afectado en la acción

  • La formación económico-social en que se desenvuelve la situación

  • El momento Histórico concreto

El Progresismo a tratado a las Fuerzas Armadas en tanto  corporación militar como una entidad a-histórica en sí misma lo que ha favorecido el debilitamiento en la reflexión y en la práctica  de una parte constitutiva del estado-nación

El progresismo ha concebido a las “personas desaparecidas” como “humanos” des-naturalizando la función política que supieron cumplir en aquellos años.

Al no verlos como militantes o cuadros políticos, aparecen en la percepción moldeada por la opinión pública  como humanos abstractos, sin función histórica que permita explicar su secuestro, encarcelamiento y desaparición más que como un producto de la perversión humana, que si bien existe no explica lo acontecido.

La denuncia en el terreno del derecho (La Ley) es de control directo  del Régimen de dominio, ya que el sistema jurídico-legal es el encargado de mantener el status quo existente en la sociedad[5].

No satisfechos con esto, el progresismo han desarrollado con los años una vez afianzada la democracia representativa -tercer momento- , una estrategia en donde a través de los medios de comunicación, del sistema educativo y  de organismos que forman parte  del aparato del estado, ha inundado de cursos de capacitación y programas destinados a empleados y funcionarios acerca de los Derechos Humanos.

Hasta se han fundado Universidades Nacionales en donde el eje de  convocatoria son los derechos humanos.[6]

Estas acciones no son malas en sí mismas, sino que se montan sobre la superestructura de construcciones sociales y estatales cuyas bases de sustentación no son cuestionadas-de ahí la paradoja-, y removidas sus raíces de injusticias.

Damos cursos acerca de los derechos humanos, al mismo tiempo que compramos y vendemos leyes en el Parlamento y permitimos que mujeres trabajadoras lo hagan por más de 8Hs. Diarias. O bien, mientras legitimamos las protestas de organizaciones como “Hijos”, nos hacemos los distraídos cuando nuestros jóvenes se ven obligados a sumarse a las protestas sociales por falta de trabajo o de futuro.

Llegamos entonces a la actualidad en donde desde los años setenta se ha resquebrajado todo en andamiaje de protección al trabajador. Una gran cantidad de derechos laborales fueron desconocidos.

El incremento de la desocupación y la subocupación no solo deteriora al que lo padece, sino que debilita políticamente al resto que se encuentra trabajando. El incremento del trabajo en negro fue de la mano de la licuación de los ahorros de los trabajadores en condiciones de jubilarse, como producto de la gran especulación financiera de  los últimos años.

El sistema de salud y de educación pública se debilitó en relación al crecimiento de la oferta del sector privado. En fin los derechos sociales han sido dejados de lado al mismo tiempo que los derechos humanos han prevalecido como política de estado.

Tenemos entonces, que con independencia de quien detente la administración del estado central, existen algunos instrumentos y mecanismos de producción de hegemonía intelectual que los sectores sociales de mayor concentración económica utilizan para sostenerse en la retirada del gobierno.

En este sentido, la política por los derechos humanos es una herramienta de producción de hegemonía no siempre favorable a los sectores sociales que han padecido exclusión, cárcel y tortura, aunque su discurso sea de tono progresista.

Estas herramientas son empleadas por fracciones de Pequeñas Burguesías  Ilustradas que reproducen desde lo ideológico una situación de oscurantismo y de falta de claridad a la hora de explicar las causas de los problemas.


 

[1] Nota: Ver escritos  del profesor Alberto Buela a propósito del “Progresismo” y sus posturas en la realidad nacional

[2] Nota: El incipiente intento de revisión de la Ley Laboral aprobada en su último capítulo en Abril de 2000, es el punto culminante del retroceso de la legislación laboral en materia social, para los trabajadores argentinos

[3] Nota: Organismos como la OEA y las ONU, crearon directamente órganos encargados de difundir la “política de los derechos humanos”; al mismo tiempo que fomentaron y financiaron ONGs y espacios institucionales públicos a nivel local

[4] Nota: Proceso que se profundizó con un acelerado des-financiamiento de las fuerzas armadas y la producción industrial vinculada a la Defensa y tuvo en el caso “Carrasco” como a uno de sus momentos de mayor ejemplificación con la anulación de la Ley del servicio militar obligatorio.

[5] Nota. Con fecha 25 de agosto de 2004 los diarios más importantes retratan un nuevo capítulo en el tratamiento jurídico del tema de los derechos humanos durante el proceso militar. Un nuevo ejemplo para subrayar que la recuperación de la memoria no pasa por una nueva ingeniería legal, sino más bien por un tratamiento político que considere las diferentes situaciones históricas que se generan entre la consumación de los hechos y su reitera revisión.

[6] Nota: Como por ejemplo  la Maestría en Derechos Humanos en la UNLP 2003, entre otras iniciativas.

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