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LA RECUPERACIÓN NORTEAMERICANA: DUDAS Y CERTEZAS

 

THEOTONIO DOS SANTOS*

thdossantos@terra.com.br

 

* Profesor titular de la UFF. Coordinador de la Cátedra y Red de la UNESCO y de la UNU sobre Economía Global y Desarrollo Sostenible. Su último libro en español s Economía Mundial e Integración Latinoamericana, Plaza & Janés, México.

 

Los últimos meses están marcados por la discusión sobre las posibilidades de mantener a recuperación económica de los Estados Unidos frente al aumento de la tasa de interés y su impacto en los países llamados “en desarrollo”. Buscaremos mostrar que la intervención de los bancos centrales vía tasa de interés tiene una eficacia considerable y puede arruinar la tendencia de crecimiento económico en marcha.

 

En realidad, el comportamiento de la economía de Estados Unidos en los cuatro últimos años estuvo claramente determinada por la intervención casi siempre desastrosa del Fed a través de la determinación de la tasa de interés sobre sus fondos que representan gran parte de los activos financieros de este país y de las reservas financieras internacionales.

 

La gigantesca deuda pública creada por los EE. UU. en las décadas de los  70’s y sobretodo de los 80’s y en parte en los 90’s pasó a determinar el movimiento financiero internacional y consecuentemente el control de la tasa de interés pagada por el Estado pasó a comandar muy directamente el funcionamiento de la economía  capitalista mundial. No podemos analizar el funcionamiento de la tasa de interés de la misma manera si nos referimos al período anterior o posterior a este endeudamiento. Gran parte de los analistas económicos no han comprendido completamente este hecho.

 

Es así que el Fed provocó un aumento brusco en la tasa de interés en el año 2000 buscando disminuir el crecimiento económico y bajar en consecuencia una tasa de inflación “creciente” (no la tasa que existía, que no presentaba grandes cambios, sino una tasa potencial que, como sabemos, se calcula siempre erradamente). Esta política suicida, practicada con frecuencia en los países subdesarrollados y dependientes por determinación del Fondo Monetario Internacional, mostró rápidamente sus efectos negativos. La tendencia recesiva pasó a amenazar el conjunto de la economía mundial provocando reacciones desesperadas de parte de los más distintos sectores de la economía.

 

De esta manera el Fed se vio obligado a realizar una nueva intervención drástica bajando la tasa de interés a niveles muy inferiores al de 2000. A nadie se le ocurrió preguntar cuál fue el sentido de este movimiento irracional de sube y baja. Lo correcto hubiera sido bajar la tasa de interés en 2000 en vez de subir para provocar recesión y después bajarla para permitir la recuperación.

 

En realidad, la subida de la tasa de interés responde a intereses muy concretos de una capa social extremamente poderosa e inútil, que dedica sus inmensos lucros y su tiempo ocioso colosal a concentrar su poder económico. No es extraño que presenten sus intereses inconfesables bajo el disfraz de teorías económicas cada vez más exóticas y elegantes.

 

En el presente momento vivemos una situación similar en los Estados Unidos, con profundo impacto global. Las mismas fuerzas que condujeron a la aventura de 2000 vienen presionando por el aumento de la tasa de interés en nombre de una amenaza inflacionaria simplemente inexistente. Segundo sus cálculos econométricos deben llegar a una elevación continuada y gradual de la tasa de los fondos FED hasta una cúspide de 5,75% en la mitad de 2007. Como se ve, un poco abajo de los 6,5% que impusieron mucho más rápido en 2000, provocando recesión  y elevando drásticamente la tasa de desempleo.

 

Creo sin embargo que la fuerza y el empuje del crecimiento económico actual no permitirá que esta aventura llegue a su punto máximo. De hecho, tres meses después que se realizó el aumento de la tasa de interés del 1,0% al 1,25% y al 1,5% ya empiezan a manifestarse los efectos negativos de esta “política”. El cuadro electoral pone en tela de juicio esta política cuando Bush hijo necesita vitalmente presentar resultados positivos en la economía.  Los demócratas por su lado no tienen tanto aprecio por esta “ortodoxia” construida “ad hoc” para defender intereses muy concretos.

 

Podemos esperar por tanto que las fuerzas del crecimiento económico consigan detener esta política insana del Fed y pongan a funcionar los factores del crecimiento y del desarrollo socioeconómico. Los resultados presentados por las simulaciones econométricas indican bajísimos resultados para esta política de control del crecimiento en función de las ganancias de los bancos e inversionistas financieros. En realidad los Estados Unidos necesitan atraer capitales para cubrir los déficit fiscal y cambiario. Estos han saltado a niveles absurdos para apoyar los gastos militares con la guerra del Irak y de las necesidades de ampliar el poder militar norteamericano frente la rebelión creciente que enfrenta en todo el Oriente Próximo. Al final de este año de 2004 debemos aproximarnos de los 600 mil millones de dólares anuales de déficit comercial en Estados Unidos.  El déficit fiscal debe acompañar su hermano gemelo.

 

Es posible atraer capitales hacia las inversiones empresariales en la bolsa. Esta tiene un enorme potencial de crecimiento contenido por la aumentación de los intereses que retira recurso de la bolsa hacia las compras de títulos públicos. Los títulos públicos pueden manejarse directamente y el “default” puede ser practicado sin mayor reacción. Las caídas de las bolsas tienen impacto más complejo. Sobretodo si sabemos que no hay ahorro interno en los Estados Unidos y que toda inversión se hará con capital externo. Los norteamericanos son tan preocupados con la propiedad nacional del capital que maneja su economía como los tan criticados nacionalistas latinoamericanos. Y hacen bien: no hay imperio que se mantenga cuando depende de capitales externos y su pueblo no puede controlar su economía.

 

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